
COMUNIÓN ESPIRITUAL
(DE RODILLAS)
Creo Jesús mío que estás real, y verdaderamente presente en Cielo y en el Santísimo Sacramento del Altar. Te adoro y te amo sobre todas las cosas, y deseo ardientemente recibirte dentro de mi alma, pero no pudiéndolo hacer ahora sacramentalmente, ven al menos espiritualmente a mi corazón.
Momento de silencio……
Y como si te hubiese recibido en la Sagrada Eucaristía, te abrazo y me uno todo a Ti. ¡Oh Señor Jesús, no permitas que jamás me separé de ti! Amén.
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escódeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus Santos te alabe y te bendiga por los siglos de los siglos. Amén.
Dios Padre Todopoderoso, en el nombre de tu Hijo Jesús, por su Sagrada Pasión, por su Presencia Real y Misericordiosa en la Santa Eucaristía, por el Corazón Doloroso e Inmaculado de María, envía tu Santo Espíritu para que, por su Santa y Poderosa Unción, nos otorgue la salud del Alma y del Cuerpo, protegiéndonos de toda amenaza actual o futura. Permítenos caminar bajo el Manto de María, nuestra Madre Amorosa, tu Hija Predilecta y Llena de Gracia, junto a San José y a todos los Santos cuyos méritos has reconocido, y protegidos por San Miguel Arcángel y sus Milicias Celestiales.
¿QUIÉN COMO DIOS?
¡NADIE COMO DIOS!
Amén.